La triste historia del Freelancer

Esta es una historia que no busca dar consejos poque me carga dar consejos, busca entregar experiencias de un desarrollador que ha tenido que trabajar en Chile de forma independiente, un Chile subyugado por la desigualdad y caracterizado por tener una clase obrera mal pagada.

En este conexto nos hemos tenidos que acomodar nosotros los Freelancers, también conocidos como los trabajadores independientes de Chile, en un país que no nos ha sabido comprender y que siempre nos ha tenido al margen de todo, desde normas sociales y legales hasta normas relacionadas al trato laboral. Nos basta con saber que recién en el año 2013 el SII ha dispuesto una normativa semi-exigida que propone una cotización previsional qué en el año 2015 será totalmente exigida y recién en el año 2018 se hará con las cotizaciones de Salud. ¿Leyeron? ¡2018!

Es en este Chile tan complicado que he tenido que aprender a ligar con clientes y dueños de empresas que creen que su negocio es la panacea o que su plata vale más que la de otros. De eso les quiero contar, de las experiencias que he tenido que pasar para lograr una formula para ser Freelancer y no morir en el intento.

Mi historia parte el año 2004 cuando entregué mi primera página web a un cliente que aún conservo. En ese año estudiaba Comercio Electrónico en la escuela de comercio, estaba en primero y yo sabía programar PHP y HTML hace unos buenos años. En ese tiempo cobré un buen monto por un sitio "auto-administrable" (así les llamaban) y "por suerte" me tocó un cliente ideal que pagó a tiempo y que utilizaba el sitio. Ese fue mi primer caso de éxito y lo guardé en mi repisa mental de logros profesionales.

En ese año no tenía ideas de hacer cotizaciones ni menos de entregar las cosas a tiempo, lo único que hice fue entregar el mejor producto, la mejor calidad en el tiempo correcto. Creo que me demoré dos días pasado el plazo y logré subir todo a producción sin problemas.

En resumen, el proyecto fue un éxito para mí y para el cliente y ahí fue que comencé a pensar que ser Freelancer no era tan terrible. Ya que con todo eso que se contaba de que "No tenía jefe" o que "los horarios me los armaba yo", sumando a que hacía lo que me gustaba" y "todo lo que ganaba era para mi", el panorama no podría ser tan malo, ¿No?

Según mis experiencias, efectivamente no era malo; pero para lograr a esas premisas tuve que equivocarme y volverme a equivocar. Aún recuerdo el día que compré algo esperando una plata que me tenían que pagar y que nunca llego (nunca de verdad). También recuerdo esas veces en que trabajé sin cobrar una parte por adelantado y que llegando el plazo de entrega y teniendo el producto listo el pago llegaba dos o tres meses después. ¡Pero que malos que han sido los clientes!, ¿no creen?

Pero, ¿saben?, esto no es sólo culpa de los clientes, es también culpa de nosotros. Porque es muy común equivocarse si se siguen cometiendo los errores que ya se conocen. En Rework, un libro que aún no le devuelvo a un amigo, leí algo que me ayudó bastante en mis decisiones de Freelancer. El libro planteaba que las malas experiencias no entregaban enseñanzas como tal, o sea que no se puede aprender del error, ya las equivocaciones reflejaban las formas para volver a equivocarte. Era mucho mejor aprender de los éxitos porque de ellos sacamos las mejores prácticas. ¿Es como lógico, no?

Posteriormente a ese proyecto del 2004 llegaron otros Sitios Web que nunca se concretaron porque no contaba con boletas o facturas exentas, otros que simplemente no me pagaron y otras malas experiencias que simplemente me hicieron tomar el camino del trabajador-estudiante-dependiente-pitutero.

En el año 2007 ingresé a cierta empresa en el que hice la práctica, logré destacar por mis conocimientos y por la experiencia en PHP; pero como no tenía un título decente no me podían pagar un sueldo digno, así que me pagaban como a la mayoría de los desarrolladores en Chile, como un técnico estudiante barato que soluciona todo y que aprende en el camino.

La verdad es que no quiero saber cifras de diseñadores, desarrolladores, CM’s y cuanto otro rol relacionado a tecnologías son mal pagados en Chile. No las quiero saber porque sentí en carne propia lo que es vivir con lo justo para poder estudiar y comer en tu propio puesto los tallarines de ayer.

Sin embargo estoy muy consciente de que en Chile estas cosas pasan por doquier y que los dueños de las PYME nunca van a valorar la mano de obra porque ellos, los emprendedores y dueños de la idea, no saben lo difícil que es aprender de Internet y que nadie lo valore, solo por el hecho de estar en Internet. Recuerdo la vez que me dijeron:

– "Pero ¿Por qué te vamos a pagar tanto si todo lo aprendiste de Internet?".

Yo me quedé mirando con mi cara de pollo y no supe que responder. Pero si hoy me preguntaran eso, haría valer la experiencia y el esfuerzo que hay tras las horas de aprender de Internet, además daría un valor agregado al tener las las herramientas, métodos y prácticas correctas aplicadas a mi producto, aunque con la misma cara de pollo.

Hoy en día, sigo siendo dependiente pero en mis ratos libres hago trabajos Freelance y devuelvo lo que Internet me ha entregado en formato de plugins, tutoriales y otras cosas. Ahora, lo más importante de este post es lo que la experiencia me ha entregado se los voy a compartir a ustedes para que lo apliquen si les conviene.

Primero que todo tenemos que saber las características de un buen Freelancer, luego conocer a nuestros clientes, elegir nuestras herramientas, aprender que el tiempo es dinero y que no hay solución sin propuesta.

¿Qué es un Freelancer?

Freelancer o trabajador Freelance etimológicamente viene del free-lance, un caballero medieval que no servía a ningún señor. Nosotros no serviremos a nadie más que a nosotros mismos; pero si nos pagan podemos entrar en conversaciones.

Un buen Freelance debe ser independiente, autónomo y competente. Y además es necesario ser proactivo y tener capacidades de negociación. También tenemos que ser ordenados, innovadores, etc, etc. En cierta forma, tratémonos como si nosotros fuesemos nuestra propia empresa, la calidad de nuestro trabajo hablará por nosotros.

¡Conocer a los Clientes!

Cuando digo "conocer" no me refiero al momento en que tenemos una reunión, no señor, me refiero a que debemos definir el perfil de cada cliente. Para esto planteamos tres tipos o perfiles de clientes que se caracterizan por ser:

  • Clientes que saben: estos clientes entienden rápido y tienen sus puntos claros, es fácil llegar a acuerdos técnicos pero difíciles para negociar.
  • Clientes que no saben: estos clientes no tienen todo claro pero es fácil hacerles entender los pasos para llegar a sus objetivos.
  • Clientes que creen que saben pero en realidad no saben nada: Estos son los peores porque creen saber del negocio y de la solución pero en realidad no saben lo que quieren y encuentran todo caro, yo prefiero evitarlos.

Luego que los conoces debes conocer el problema del cliente. Cuando ya conoces el problema del cliente se te arma un problema a ti porque debes solucionar el problema del cliente. Eso nos da una sumatoria igual a un problema mayor.

Las herramientas importan

Es muy importante tener las mejores herramientas para el mejor resultado, independiente de la disciplina, oficio o profesión, siempre debemos intentar estar al día con las tecnologías que nos competen. Si bien las herramientas no hacen al mejor, podemos buscar un equilibrio entre utilizar implementos de buena calidad que entreguen un mejor resultado.

Otra cosa importante es saber que podemos tener métodos para llevar a cabo nuestro trabajo, y esto lo debe saber el cliente. Por ejemplo, si a un cliente le digo que mis estándares son utilizar frameworks de desarrollo o hacer sitios web responsive, él debe saber de qué se trata esta metodología para que sepa que se trata de un valor agregado.

El tiempo es dinero

De una buena estimación depende un plazo, de un plazo cumplido un cliente satisfecho. Lo importante es cumplir con los plazos y con las entregas, más que hacerlo de forma más rápida. Un freelancer siempre tiene el control de su tiempo y eso implica también que tiene el control de su dinero, esto se da porque la relación que existe entre el tiempo y el dinero es inversamente proporcional.

Si tengo a un cliente el cuál me exige un tiempo acotado poniendo en riesgo la calidad del producto, lo único que logro es poner en riesgo mi propio tiempo y mi reputación de Freelancer. Cuando un proyecto se retrasa nosotros perdemos el tiempo que podríamos estar aplicando en otro proyecto (costo de oportunidad). En cambio cuando termino el proyecto a tiempo, justifico lo que se cobró y no estoy perdiendo plata puesto que este tiempo/dinero invertido ya se había planificado.

La clave de tener los tiempos claros y los valores claros están en la estimación. Pero, ¿Cómo estimo mis tiempos?

Primero tenemos que aprender a calcular:

  • A tu tiempo disponible réstale 1 hora
  • Tiempo concentrado 45 minutos – 5 minutos de pausas
  • Máximo tiempo continuo de trabajo 4 horas
  • Es decir que si tengo 8 horas de trabajo solo produzco 6,7 horas

Y luego definiremos nuestros cobros:

  • Defino una tarifa por hora, que es para tu uso ( 1UF, 20USD, $9.500)
  • Multiplico las horas estimadas por el trabajo calculado
  • Agrego un 10% al valor resultado (hola impuesto retenido de segunda categoría)

No hay solución sin propuesta

Tenemos que estar en dos escenarios (pesimista y realista), ser descriptivos, saber acotar y redactar.

La propuesta como tal debe ser capaz de describir la solución tanto en términos técnicos como en términos comerciales. Incluyendo plazos, garantías y costos.
Con la experiencia y el tiempo podremos lograr una técnica más eficiente para describir soluciones, sin embargo siempre es aconsejable tener :

  • Templates de propuestas
  • Propuestas tipo
  • Plazos de duración de una cotización
  • Y otras clásulas dependientes del negocio

Suponiendo que nuestra propuesta fue aceptada, podemos comenzar a diseñar/desarrollar/ejecutar nuestra solución.

El que la sigue la consigue

Así dice el dicho, hay que seguir y molestar para conseguir lo que quiero. Cuando la propuesta es enviada hay que seguir teniendo comunicación con el cliente, forzar la decisión y limitar los plazos de la cotización. Hablamos de hacer "follow up" (seguimiento) a nuestros clientes para estar seguros de que lo que estamos haciendo lo estamos haciendo bien. Nunca den por sentado algo que se quedó en una reunión, intenten enviar resúmenes con los acuerdos propuestos en cada reunión para que quede por escrito y así nadie los pille con nuevos requerimientos.

Hay que ser constante y siempre ser muy riguroso con lo que hacemos, solo así podremos entregar un mejor servicio y nos diferenciaremos de otros Freelancers, justificando la experiencia y el costo.

Para ir cerrando la historia, concluyo con decir que no se queden en lo que saben y sigan avanzando en conocimiento y experiencia, solo así se crece profesionalmente y por consecuencia sus servicios se verán bien remunerados.

Fin de la historia.

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